Emprendimiento femenino o balanceando en la navaja de Ockham

chicas corriendo

Raquel Jurado Effinger

Ahora que el 8M está tan reciente, me he planteado investigar la situación de las mujeres en el mundo del emprendimiento actual. Lo que pasó a continuación me sorprendió (para bien).

Esperaba encontrar noticias tales como que sólo el 5% de las grandes empresas europeas están presididas por una mujer: el 95% están presididas por hombres y el 95,5% tienen un CEO como hombre, según un estudio de European Women on Boards (EWoB) y Ethics & Board entre 200 compañías de nueve países del índice bursátil STOXX 600.

Este es un dato bastante contundente que personalmente me causa cierto desasosiego. Pero cuando seguí leyendo las noticias que iba encontrando, me fui sintiendo mejor.

Así, descubrí que el emprendimiento femenino creció un 13% a nivel mundial en 2017.  Cada día más y más mujeres se lanzan a crear sus propias empresas. Además, las startups fundadas o cofundadas por mujeres gastan menos en inversión pero generan más beneficios.

Ni siquiera tengo que irme lejos para encontrar buenas noticias: el emprendimiento femenino crece en 2018 en España: el 45% ya son mujeres. Atrás van quedando los días de reuniones de empresarios en los que reinan la corbata y el bigote.

Las mujeres poseemos mayor nivel educativo que los hombres (50% de mujeres tituladas vs. 38% de hombres), sin embargo la mayoría de las mujeres en las economías impulsadas por la innovación no se creen capaces de emprender.

Es hora de ir cambiando la mentalidad:

Vistos estos datos, y como dice el método de la navaja de Ockham: “cuando nos encontramos frente a un problema, la explicación más simple es la indicada“, muchas más de nosotras tenemos que lanzarnos a la aventura.

Amigas,
we can do it!

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