back-backpack-black-55529

El Triángulo de las Bermudas del Emprendimiento Social

jjjj

 

Inés Skotnicka

@agjs

He leído un mar de letras sobre la importancia y la belleza del emprendimiento social. Qué digo, ¡un océano! He visto algunos valientes que lo critican desde el prisma de ineficiencias de las administraciones. Vale. En mi caso, leído, visto y presenciado casi de todo en este sector, me voy a arriesgar a un post potencialmente incendiario.

Hecho: la mayoría de iniciativas de emprendimiento social fracasan. Habrá quien diga que el mercado/entorno o la sociedad tienen toda la culpa. Discrepo.

Hecho: el emprendimiento social da miedo. ¿Estás loca? No del todo. Da miedo a todas las partes implicadas. A los emprendedores, a los usuarios acostumbrados a servicios limitados de entidades benefactoras, a los clientes institucionales o empresariales, a la administración y hasta a la todopoderosa Hacienda.

Hecho: con emprendimiento social no te forras. Si lo haces muy, muy, muy bien puedes vivir decentemente de tu trabajo. Pero no te forras. Si notas que te estás forrando, amigo, revisa si eres realmente social. Sorry.

A partir de estos hechos -invito que me lo debata quien quiera- vemos cómo muchos proyectos preciosos, diseñados desde las necesidades reales, con mucho corazón, mucho trabajo, desaparecen en la niebla del Triángulo de las Bermudas. El Triángulo de las Bermudas del Emprendimiento Social.

El Instituto de Fracaso denomina que en 45% de los casos de fracaso las causas radican en deficientes competencias y habilidades. Pero, ¡OJO! ¡Sorpresa, sorpresa! En el caso de emprendedores sociales este porcentaje es del 66,3%. Vaya… Si esto es tan claro, ¿qué más fácil que diseñar programas y programas formativos para multiplicar las hormiguitas emprendedoras sociales? Pues porque (perdonadme) es jodidamente difícil responder a las necesidades de capacitación de un colectivo taaaaan variado como el de las personas con ideas de proyectos sociales. Y lo que funciona en un proyecto destinado a personas en riesgo de exclusión probablemente no funcionará en un proyecto de bienestar o envejecimiento. Pues, o hacemos esta capacitación muy a medida (léame, cara y lenta) o seguiremos perdidos en el mar de los Sargazos.

Vale, cuando ya pensamos que hemos llegado al puerto-refugio, el proyecto en marcha, todos comprometidos, preparados y dándolo todo… nos hundimos en otras dos puntas del Triángulo.

Somos necesarios, somos buenos, vamos a cambiar el mundo para mejor = no vamos a ser invasivos y comunicar/convencer a nuestro público. ¿Por qué los Emprendedores Social piensan que Marketing y Vender es caca? Para Emprender hay que Vender. Punto. No hay más. Nadie encontrará tu proyecto si no haces marketing. No encontramos en su día así porque así ni el proyecto de Tesla, ni el de Jobs, ni el de Muhammad Yunus.

Money makes money. Otra verdad archisabida, pero que parece que en relación al emprendimiento social suena a herejía. Emprender necesita inversión. Mantenerse en el mercado en las primeras etapas necesita inversión. Emprender con impacto social en el mercado competitivo necesita inversión. Y una de dos: o hay oportunidades (ya sean públicas o privadas) para captar un capital inicial o seguiremos jugando a las casitas.

Para concluir: “¿Sabes para qué nos caemos, Bruce? Para aprender a levantarnos” (Batman Begins) Muchos han caído ya. Muchos caerán. Pero esta no es la cuestión. Solo si alejamos de los emprendedores sociales el Triángulo fatídico, sabrán levantarse, levantarLOS y puede que en algún momento hasta levantarNOS.

One thought on “El Triángulo de las Bermudas del Emprendimiento Social”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *