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Transformación Digital: ¿mucho ruido, pocas nueces?

INESAVATAR

 

Inés Skotnicka

@agjs

Desde hace algún tiempo llevo observando la nueva ola/ corriente/moda en estrategias empresariales o mejor decir, en los enfoques consultoriles de cómo cambiar/mejorar las empresas. Ya he presenciado la ola de la calidad, el tsunami de la I+D+i, el modesto riachuelo de la productividad (llevada al extremo) y ahora …-como diría mi compañero José- BAM!! La transformación digital salvará la humanidad.


Que conste que entiendo el valor de lo “digital” para los profesionales y para las empresas, no es criticar por criticar pero ¿cómo podemos volcarnos –desde las políticas nacionales hasta el kiosko de la esquina- en “transformación” basada en las TIC si a lo mejor lo que necesitamos es cambiar nuestra atención al cliente? (y no me refiero a hacerlo activando un chatbot)

El primer escollo radica en como comprendemos el término “transformación”. Según RAE, el verbo “transformar” nos sugiere dos opciones: “Hacer cambiar de forma a alguien o algo”. O “Transmutar algo en otra cosa”. Ahí ya me quedo absorta en un debate interno conmigo misma: ¿no será que la transformación digital “de verdad” hundiría más de un negocio? Porque ¿cómo es posible que podamos pretender que las empresas “transmuten o cambien de forma” en masa? ¿Quién se salvaría? (Ya os digo que pocos…un ajuste radical hace bajar la productividad, las cifras de negocio y en general provoca un caos interno. Si no, preguntad a los de Nokia)

Segundo, “lo digital”- aquí ya no hay manera de especificar qué es y qué no es transformador. Porque a grandes rasgos, “el hecho digital está obligando a repensar procesos de todo tipo: el marketing, el desarrollo de marca, la atención al cliente, la selección de personal, la comunicación interna, la relación con los proveedores, la investigación de mercados, los procesos de internacionalización, la gestión de crisis, los procesos de innovación, la formación de personal y un largo etcétera hasta abastar todos y cada uno de los procesos de cualquier organización, sea cuál sea el área funcional y sea cuál sea el sector.” (citando a gran Genis Roca ) Vale de acuerdo, ¿pero qué es dichoso hecho digital? ¿Un blog, un servidor en la nube, Redes Sociales, un chat en la Web que lo único que hace es mandarte mail “pónganos su nr de teléfono y nos pondremos en contacto con Usted”? ¿Cuándo tiene un valor TRANSFORMADOR? (Personalmente pienso que enseñar navegar por Internet a las personas mayores transforma (sus vidas y su entorno) mucho más que las pseudo-estrategias que se venden como transformación digital)

Ya no me acuerdo donde he leído que “las nuevas oportunidades de estrategia de negocios que surgen gracias a la aparición de las tecnologías.” Y “La transformación digital reconstruye las dinámicas de las organizaciones para adaptarlas a las necesidades del presente y del futuro.” ¿Traducción en clave operativa?, por favor.

El quid de la cuestión es que la organización perciba (y esté dispuesta asignar recursos necesarios a ello) la transformación digital como una oportunidad que permite combinar prácticas y formas de hacer que dan como resultado nuevas técnicas y habilidades.

  • Genera experiencias nuevas al cliente
  • Mejora la eficiencia operativa
  • Generar nuevas fuentes de ingresos
  • Capacidad de respuesta rápida ante los cambios en el mercado
  • Crear una ventaja competitiva para la organización.
  • Impulsa la cultura de la innovación dentro de la organización.
  • Mejora la colaboración interna.
  • Profundiza el análisis de datos (Big Data).

Hay empresas que se han volcado- previendo el beneficio a medio largo plazo y la fidelización de los nuevos clientes “nativos digitales” – en las estrategias de la transmutación digital ya sea en lo estético y lo nuclear  pero a muchas de las empresas de a pie (las pymes que pueblan la mayoría de nuestro territorio) les queda lejos poder (recursos) y /o saber (capacidades) extraer una ventaja competitiva de implantación de tecnologías (o procesos) digitales.

La tecnología digital convive en nuestro día a día en las empresas, y estamos siempre conectados y optimizando el uso de las herramientas a nivel organizativo. ¿Podemos y debemos cambiar algo en nuestras entidades aplicando nuevos enfoques de digitalización – ya sea de proceso, producto/servicio o de eficacia de personas? Claro que si! ¿Debemos llamarlo siempre “transformación digital”? Hombre, parémonos a pensar un poco porque si no caeremos en una cursilería de fontanería 2.0 al usar una page de Facebook y alegar nuevas experiencias al cliente…

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