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De Hard Skills a Soft Skills y viceversa.

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Inés Skotnicka

@agjs

 

Trabajo con y para innovadores (emprendedores o empresas) y sí, a veces es un rollazo técnico infumable. Aunque reconozco que un buen excelazo me pone. Pero, muy a pesar de algunos gestores con tintes ingenieriles, lo que hace que los proyectos avancen o se estrellen estrepitosamente en la primera farola, no son las aptitudes -que las debe haber- sino la falta (¿y por qué no decirlo: a veces exceso?) de Soft Skills. El palabro mola aunque esconde unas aproximaciones un tanto difusas, que se relacionan con las habilidades sociales, habilidades blandas o habilidades interpersonales.

Vais a decir: nada nuevo. Cierto. Lo que sucede es que a veces se nos va un poco de las manos eso de exigir/imponer las soft a los que dominan mucho el hard, y viceversa. No, mentes calenturientas, sigo hablando de habilidades.

Porque si forzamos a una persona, ya sea un experto con larga trayectoria técnica, ya sea un becario friki, a convertirse en un Jedi de nada menos que autonomía, autoliderazgo, coherencia, integridad, capacidad de atención y de escucha, autorregulación, interés, curiosidad, comunicación, autenticidad, responsabilidad personal y social, capacidad de reflexión, proactividad, pasión, motivación intrínseca, lógica divergente, humildad, aprendizaje continuo, empatía, capacidad de síntesis y de argumentación, gestión del tiempo, confianza… (prestado de Ignasi Alcalde), añadimos algunos más y le ponemos este laberinto del Minotauro como objetivo a alcanzar, CORTOCIRCUITA. Lo cierto es que hace poco leí el listado (espero completo, si no, me tiro del puente) de las skills consideradas las soft deseables en 2018 y casi me da algo.

A veces veo los gestores de empresas que con programas de formación (o como lo escuché llamar “trabajos forzosos a lo Sisifo”) intentan que los analistas se conviertan en “almas de la fiesta” porque “las habilidades sociales son lo más”. Sí, guapi, pero con el sentido común. Ni así consigues mejor rendimiento, ni la persona alcanza su máximo potencial. FRUSTRACIÓN. La frustración asomando por cada esquina es lo que se consigue.

El camino de añadir las soft a los que son hard es largo, lento y con muchos baches, pero es que el camino de hacer los que son muy soft un poco más hard es…. largo, lento y con muchos baches. A veces (vaaaale, muy a menudo) falta una consideración y un análisis previo sobre qué habilidades son necesarias para el desarrollo de los proyectos y cuánto va a costar aprender/adquirirlas por las personas de la organización. En términos económicos pero también en términos de motivación y compromiso del equipo.

Imaginaos qué esfuerzo sobrehumano conlleva forjar las habilidades de liderazgo conversador, escucha activa y proactiva, retroalimentación cariñosa, empatía del segundo grado y autenticidad profunda (títulos prestados de un folleto) en un equipo de perfiles muy técnicos donde “todo-va-bien-engrasado” desde hace una friolera de 25 años (eso sí, en un silencio sepulcral y con una Microsoft Project por medio). Pues nada menos que sangre, sudor y lágrimas. Y sé de lo que hablo, que es un caso cercano. Y si hablo de lágrimas son las lágrimas del gerente; el liderazgo y retroalimentación metidos con el calzador desembocaron en poca empatía y  todo acabó en la salida de 2 personas de este equipo hasta ahora bien cohesionado. Que sí, merecía la pena dar empuje a las habilidades blandas en este caso pero con cabeza y con deberes hechos, Sr. Coach de Empatía de Segundo Grado.

Lo mismo pasa en los casos opuestos. Intentad convencer (ya no digo obligar) a los que son expertos en el noble arte de dominar relaciones interpersonales a nivel profesional, a los creativos empáticos, a los comunicadores apasionados que el futuro de los/sus negocios es Transformación Digital, Big Data o Deep Learning, que tienen que empaparse de algoritmos, concordancias etc. y… la tragedia está servida.

¿Estoy diciendo que nos quedemos en nuestras trincheras mirándonos con suspicacia? Nooooooo. Lo que defiendo es que hacen falta unos itinerarios sensatos para llevar a los profesionales con unas potentes hard a algunas equilibradas y bien escogidas soft, o despertar ganas y motivación de los soft por un poco de desarrollo de competencias hard. Por algo será que la vida es corta y no podemos ser astronautas, científicos, modelos de pasarela, boxeadores, monjes, reporteros y cirujanos A LA VEZ. (Me suena que nos acabarían recitando “uno para gobernarlos a todos. Uno para encontrarlos, uno para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras”.

También por algo nos hemos puesto a COLABORAR entre diferentes versados ya en las cavernas. Equilibremos nuestros equipos y colaboremos de verdad. No duele tanto como parece. Una base soft común simplificada para entendernos, pero luego queridos coaches, consultores y responsables de RRHH, soft y hard a medida de la persona, el proyecto, el equipo y la organización. Y en este orden.

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