Tuvimos el privilegio de dar el pistoletazo de salida y colaborar en distintas acciones en la primera edición del programa formativo OPEN FUTURE en la UCO, organizada desde la Cátedra Emprende y Lidera para los participantes seleccionados en este programa financiado por TELEFÓNICA.

En la primera sesión, teníamos el reto de hacer sufrir una transformación colectiva a los participantes. Más o menos puntuales los 30 estudiantes de diferentes master entraban a la sala de formación del Rectorado con el ánimo a medio gas, los hombros caídos y algún que otro prejuicio sobre cómo se desarrollaría la jornada. A mitad de la mañana nos confesaban que “esto no era lo que se esperaban”, pero el cambio había sido para mejor.

Desde el principio del día la filosofía era clara: Hay que ponerse las pilas. Hay que divertirse aprendiendo. Hay que aprender divirtiéndose. Hay que ESPABILAR. Hay que hacer, hacer y hacer. Hay que emprender. Y con esas nos pusimos manos a la obra. Para conocernos un poco mejor y sentirnos más cómodos realizamos diferentes dinámicas en las que el personal ya estaba de pie e interactuando unos con otros. Continuamos hablando cada uno de nosotros mismos. ¿Qué quería ser de mayor cuando era pequeño? ¿Cuál fue el último día que disfruté? Y es que aunque nos puedan parecer vanalidades este tipo de preguntas y respuestas nos acercan.

Más tarde habría que formar grupos que trabajarán en el desarrollo de un Plan de Negocio y que tendrá que funcionar como un equipo. Había que abrir los corazones además de desplegar los currículum. Quisimos indagar en la respuesta a la pregunta ¿Qué es ser emprendedor? Nadie les explicó las claves del éxito ni un largo listado de habilidades o competencias necesarias, si no que fueron ellos mismos los que dibujaron qué era para ellos ser Emprendedor, para posteriormente explicárselo al resto de compañeros. Funcionaban dentro de los participantes los mecanismos necesarios para el trabajo en grupo, la creatividad, la empatía o la superación de miedos a la hora de hablar en público.

Hubo trabajos verdaderamente increíbles. Alrededor del medio día llegó la hora de formar los equipos. Un momento delicado tanto para la organización como para los promotores de las ideas. Se fueron exponiendo las ideas por parte de los participantes y nos introdujimos en un simulacro bastante real del funcionamiento de las empresas. Los demás estudiantes eligieron tras haberse informado lo suficiente cuáles eran los proyectos más populares, mientras los promotores de las ideas hacían un esfuerzo por convencerlos. Acto seguido todos los asistentes fueron dejando su “currículum” en forma de pos-it en las empresas o “proyectos” que más les interesaban o más encajaban con su perfil.

Llegada la hora del arroz teníamos ya definidas las ideas que se trabajarían y una aproximación bastante real de quien trabajará con quien. Habíamos superado la mañana y la actitud había cambiado: Hombros arriba, miradas positivas, sonrisas, bromas y complicidades, comodidad y curiosidad por saber cómo continuaría el programa 😉

Las siguientes sesiones fue coser y cantar: una sesión de creatividad en la que crear multitud de ideas de negocio y otra sesión para practicar el canvas de modelos de negocios. El programa fue un éxito y la experiencia, superior