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Orar bien, orar mal. Esa no es la cuestión.

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José Vera

@DelegerenJose

 

 

 

Ya lo decía Shakespeare: “Ser o no ser, esa es la cuestión”, y desde Innovación Colectiva le hemos resuelto el enigma. Un poco tarde, eso sí. Pero resulta que al final la cuestión es SER. Ser capaz de hablar en público, independientemente de la consideración que se tenga hacia uno mismo.

Y digo independientemente porque una cosa es lo que uno piense y otra muy diferente de lo que se es capaz. Hablar en público es algo que todos podemos hacer. Lo haremos mejor o lo haremos peor, pero lo que sí es seguro es que lo estaremos haciendo mucho mejor de lo que pensamos. Hace no mucho escuché una anécdota que nos viene al pelo. Además es un caso muy típico y que en mayor o menor medida, todos hemos escuchado. Nuestro protagonista al que llamaremos “Juan” está acostumbrado a que su pareja le diga que baila muy mal, que es muy patoso. Así que Juan decide acudir a clases de baile, no sin antes advertir al profesor de lo patoso que es y lo mal que baila. A lo que el profesor le responde: “Pero a ver Juan, ¿a ti te ha enseñado alguien a bailar?”. Juan se para dos segundos a pensar y le responde: “no, la verdad es que no”. Y el profesor nuevamente le dice: “Pues entonces no bailas mal, o eres muy patoso. Es que nadie te ha enseñado”.

Menuda revelación ¿no?, parece ser que la cuestión no es hacerlo bien o mal. La cuestión en este caso es aprender a hacerlo antes de autoetiquetarnos. Pues lo mismo que le pasaba a Juan con el baile, nos pasa en cierta medida a todos a la hora de hablar en público. Obviamente tras este post no vamos a ser unos expertos oradores, sin embargo puede que sea el comienzo de algún aprendizaje. Aquí van cinco tips para hablar en público:

  1. Silencio: es una de las armas más poderosas. Cuando quieras hacer énfasis en algo, emplea un silencio. Si te quedas en blanco, utiliza un silencio. Es probable que el silencio dure tan solo unos segundos hasta que recuperes el hilo, aunque a ti te parezca una eternidad. Mejor silencios que muletillas, tipo “eeh”, “bueno…”, “esto..” Etc..
  2. Inspira: tu público ha ido a verte. Habla desde el corazón. Puedes ser espontáneo y a la vez estar preparado. No confundamos espontaneidad con improvisación. Trata de llegar al público, de conectar con él a todos los niveles. Cuenta anécdotas personales relacionadas con el tema a tratar. Cuando se habla desde el corazón siempre salen discursos más potentes y con impacto. Siempre que hablemos en público debemos tratar de apasionarnos por el tema.
  3. Ritmo: la atención de cualquier persona cae en picado a partir del minuto 20. Si prestamos atención a cualquier programa de sketches o a un espectáculo del tipo Cirque du Soleil comprobaremos cómo hacen cambios cada 10-15-20 minutos. Y si un grupo de bailarines y cantantes llenos de colorines, que ponen toda su alma en cada show no son capaces de mantener esa atención mas allá de los 20 minutos. ¿Qué te hace pensar que tú serás capaz? Cambia los ritmos, introduce temas nuevos, mezclados con dinámicas que muevan y agiten al publico.
  4. Organización: aquí la anarquía nos vale de poco, las típicas frases de: “yo prefiero improvisar” o “ya veré como se van desarrollando los acontecimientos” no nos vale de nada. Nos ponen en el centro de la diana. Aquí es donde aparecen los síntomas fisiológicos de ansiedad como: sudoración, boca seca, elevación del ritmo cardíaco. Y eso es el efecto opuesto al que necesitamos. Si nos organizamos, dominamos el tema y sabemos hacia dónde queremos ir en nuestra charla, todo irá sobre ruedas. Prepararse una buena introducción, conocer a la perfección los puntos que vas a tratar y cerrar con una buena conclusión son elementos fundamentales para nuestro éxito.
  5. Naturalidad: algunos estaréis pensando, menudo tip barato de mierda. Pues un poco si, no nos llevemos a engaño. Pero a ver si me explico. Ser natural es el clásico consejo de bar. Pero como casi todos los consejos de bar, bien entendido, pueden ser la clave. Ser natural significa “despreocuparte”. Al final todos nosotros estamos constantemente comunicando. Ahora bien, no es lo mismo una charla informal que una charla delante de 20, 70 o 100 personas. ¿O si lo es? Resulta que cuando empezamos a hablar en publico nuestra ansiedad se dispara y se va disipando conforme hablamos. Así que si empezamos nuestra charla de manera informal. Haciendo una toma de contacto con nuestros participantes y mostrándonos naturales. Podremos controlar mejor nuestra ansiedad, empatizaremos mucho mejor con nuestro público y nos sentiremos más seguros.

Hasta aquí estos pequeños consejos para hablar en público, pero lo importante es que quieras seguir creciendo y aprendiendo en el maravilloso campo de la oratoria. Nadie nace sabiendo y todos nos equivocamos. Y como dijo Edison “No he fracasado, he encontrado 10.000 maneras en las que esto no funciona”.

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