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Nuestra postura corporal en la comunicación: ¿obstaculizador o facilitador?

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Gunter Soto 

@gscmadrid

 

Vamos a partir de la premisa siguiente: cada persona es única, con sus atributos positivos y negativos. Un físico, unas inquietudes (mucho más comunes a nuestros semejantes de lo que pensamos), y una forma de expresarnos.

Últimamente hemos tenido varias sesiones con diferentes grupos de personas del sector banca. Durante estas sesiones hay algunas dinámicas que buscan indagar y poner a prueba las competencias de los participantes, obteniendo como resultado información bastante reveladora sobre el comportamiento de estos responsables de equipo en su puesto de trabajo.

Si hay algo que me ha llamado la atención en estas actividades ha sido la expresión corporal. Concretamente, la gran variabilidad que hay entre personas. Todos y cada uno de los participantes en una dinámica de escucha activa tenían una postura completamente diferente. Desde manos en la barbilla y gesto de asentir, hasta brazos cruzados pasando por evitación del contacto ocular y cuerpo ladeado.

Lo que más llama la atención de todo esto es la inconsciencia con la que ejecutamos nuestras posturas. Ninguna de las personas con rol de receptor del mensaje allí presentes era consciente de la influencia directa que estaba teniendo en el emisor. Y esto da para pensar en lo que ofrecemos en nuestro día a día, teniendo en cuenta que nuestro cuerpo supone más del 50 por ciento de la comunicación.

Resulta que las personas emitimos juicios rápidos e inferencias basados en el lenguaje corporal. Esos juicios pueden predecir resultados vitales como los que se dan en un proceso de selección o en la búsqueda de pareja. Por ejemplo, Alex Todorov, de la Universidad de Princeton, realizó un estudio donde los juicios sobre las caras de los candidatos en un solo segundo predice el 70% de los resultados electorales para el senado o el congreso de EEUU.

Está claro que el lenguaje es una herramienta social, que puede permitirse el lujo de estar relativamente desectructurada en entornos informales. Y a todo esto hay que sumarle el concepto de línea base: cada persona tiene una postura propia con la que se siente más cómodo, como puede ser de brazos cruzados. Si esta persona es tu amigo no pasa nada, ya que tú lo conoces y sabes que es su postura habitual, pero no podemos permitirnos esto en comunicaciones clave de entornos profesionales.

La comunicación como herramienta de trabajo es vital utilizarla de forma correcta, ya que suele ser la causante de la mayoría de los problemas. ¿Qué pensamiento se lleva un miembro de nuestro equipo de trabajo si cuando lo recibimos para que nos cuente información importante nosotros no le miramos en ningún momento? ¿Y si nos cruzamos de brazos en una postura distante?

No quiero entrar en la atención milimétrica al detalle de la postura correcta, pero está claro que para otorgar terreno fértil al emisor y permitirle una comunicación constructiva, además de silencio por nuestra parte para que no tenga esa sensación de “si me callo empieza a hablar el otro”, deberemos mirar a los ojos, relajados, cercanos pero sin invadir el espacio vital, evitar muecas, y mantener brazos/manos visibles y relajados. Volviendo al concepto de línea base, es preferible tener una postura con la que te sientas cómodo (aunque a priori sea negativa o distante) a sobreactuar por exceso. Por ejemplo, si tu línea base relajada son los brazos cruzados y sobreactúas poniendo una mano en la barbilla junto a una mirada fija, ten por seguro que el emisor lo notará y se pondrá nervioso. Muy nervioso.

Comportamiento-no-verbal-ante-una-persona-atractiva

Lo más importante de todo esto es ser capaz de identificarlo con el fin de corregir las malas prácticas y así maximizar una comunicación profesional efectiva. Esto es complejo, puesto que al ser procesos en su mayoría inconscientes, salimos de ciertas comunicaciones con una sensación bastante agridulce sin saber muy bien por qué. Y con el día a día se acaba haciendo una montaña, convirtiéndose en veneno para nuestra organización. Por todo esto, quisiera arrojar la siguientes preguntas como reflexión personal: ¿qué nos ofrecen los demás con su postura corporal y qué ofrezco yo?, ¿has identificado tu línea base?, ¿te has parado a pensar sobre tu influencia en los demás con tu postura corporal?, ¿alguna vez te han advertido algo sobre tu postura? ¿cuál es tu plan para mejorar?

One thought on “Nuestra postura corporal en la comunicación: ¿obstaculizador o facilitador?”

  1. Súper interesante. Es importantísimo ser conscientes de nuestro lenguaje corporal para trabajar nuestra manera de comunicarnos. Gran reflexión.

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