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Millennials

Cada vez se escucha más el término “Millennial” y me resulta muy curioso. Según los “análisis” hay dos categorías de millennials. Por un lado tenemos los nacidos entre 1981 y 1990, los cuales corresponden a la categoría Senior, y por otro tenemos a los nacidos entre 1991 y 2000 que son los Junior.

Cada una de las categorías comparten una serie de rasgos, eso sí, dependiendo de a quién le preguntes estos rasgos son unos u otros. Y uno que es un millennial de culo inquieto se pregunta ¿quién hace estos estudios?¿por qué nos meten a todos en el mismo saco?

Está claro clarinete, en primer lugar se basan en encuestas las cuales son fácilmente manipulables, y no estoy diciendo que lo hagan a propósito, pero en una encuesta la norma es mentir por el que dirán, independientemente de que sean anónimas o no. En segundo lugar estos datos son extraídos por parte de generaciones anteriores para tratar de comprender a las venideras y se basan en premisas erróneas, lo cual me fascina porque están cometiendo el mismo error que la generación anterior a ellos cometió, y de lo que tanto se quejaban.

Por poner un ejemplo, ¿acaso a nadie le chirría que sigamos educando a los humanos del siglo XXI igual que en siglo XIX? La sociedad ha cambiado drásticamente en las últimas décadas y mi generación es el resultado de una beta-educación, en la cual se trataba de adaptar el vocabulario y las formas pero no el contenido.

Una vez planteado el contexto, vamos a entrar en materia. Somos una generación ególatra, insegura, con baja autoestima, perezosa, en definitiva, sin motivación. Y este es un punto importante, si no tengo un objetivo claro ¿cual es mi propósito? También somos una generación creativa e idealista, no iba a ser todo malo.

Acabo de hacer lo que jamás y nuca se ha de hacer: generalizar. Sin embargo permitidme el lujo de al menos generalizar a pequeña escala, basándome en las múltiples conversaciones que he mantenido a lo largo de los últimos años con millennials de todo tipo, porque creo que podemos extraer algunas conclusiones.

Estudiamos en la universidad, porque es lo que había que hacer, la gran mayoría tenemos una carrera pero los hay incluso con dos o hasta tres. En muchas ocasiones estudiamos algo que ni nos gustaba, porque tenemos que seguir con el sota, caballo, rey que “ha funcionado” hasta ahora. Daba igual si queríamos ser músicos, poetas, carpinteros o cocineros, teníamos que tener un titulo entre las manos porque eso te daba un trabajo pero… SORPRESA la sociedad ya había cambiado, ahora sobran licenciados en los bares y faltan cocineros, carpinteros, mecánicos… ¿Y ahora qué, eh? ahora el paro juvenil está por las nubes, ahora papá y mamá no pueden darnos la solución, ahora no podemos independizarnos, ahora trabajamos por 350 tristes euros y ¡ojo! somos unos privilegiados porque la cosa está muy mal.

Nos han vendido a lo largo de nuestra educación un mundo irreal, donde hasta el ultimo de nosotros tenia su premio porque lo importante es participar, ahora eso sí, vamos a seguir evaluando, puntuando y estigmatizando con test de inteligencia. También teníamos premio por aprobar y si suspendías premio para ver si apruebas (beta-educación). Quién mas quién menos ha crecido con casi todo lo que quería, porque sus padres aun siendo obreros ya habían pasado por penurias y no querían que tú pasaras lo que ellos. A lo largo de los últimos años hemos visto como se ha pasado de respetar a la figura del docente, a ver docentes dándose de baja por depresión porque a sus alumnos se sumaban las quejas constantes de sus padres. De este bonito cocktail molotov hemos salido nosotros.

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Ahora vamos a sumarle a esto que somos la generación tecnológica, empezamos por los chats,  y seguimos con messenger, Facebook, Tuenti, Instagram, Snapchat…Y así una lista infinita de redes sociales entre las cuales aparece Tinder (app de ligoteo), la cual sigue la línea de sobreprotección paternalista, pues nunca te rechazan, solo aparecen las coincidencias. Todas las bondades de las redes sociales se ven desvirtuadas por el mal uso. Se basan en el reforzamiento instantáneo, a fin de cuentas es como nos han educado, incluso cuando estas de bajón solo tienes que poner en alguna de estas redes “me siento triste” y al instante tiene a un montón de personas o followers, a los cuales puede que ni conozcas, pero que te animan. Pudiera parecer esto algo bueno pues te están dando fuerzas, pero si cada vez que escribo lo mal que lo paso obtengo unos cuantos likes y comentarios conseguimos el efecto contrario, porque es cuando nos hacen caso y nos sentimos el centro de atención. Somos una generación adicta a este tipo de recompensa instantánea todos tenemos el teléfono 24 horas activo y cerca, estamos en una conversación y a la vez pendiente de nuestro smartphone (lo que es lo mismo que decirle a la otra persona: no me interesa nada de lo que me estés contando) y lo peor es que cada día eso está mas aceptado porque todos estamos más y más enganchados. Es una adicción, otra más como el alcohol, el tabaco o la cocaína.

Recopilemos, generación narcisista, insegura, sabelotodo e impaciente con un contexto social y tecnológico en plena revolución y con una educación desfasada, más un intento fallido de actualización educativa. Resultado: seres humanos incapaces de establecer vínculos, con una tolerancia a la frustración igual a cero, con una mentalidad infantil para una vida adulta y con profesiones que probablemente si se les hubiera dejado ir creciendo como debían hacerlo no habrían acabado así.

Hasta aquí un pequeño análisis descriptivo de una serie de millennials locales. Ahora miremos hacia el futuro y qué nos espera.

Hemos crecido, estamos enfrentándonos a la realidad y ahora toca reeducarnos, necesitamos que nos den todos los palos y chocarnos con todas las piedras que a lo largo de nuestro desarrollo se han encargado de quitarnos del medio. Para nosotros la cosa esta jodida, seamos honestos, pero aun podemos salir adelante. Por ello es ahora cuando hay que tomar consciencia de todos los errores que se han cometido, hay que cambiar el sistema educativo, hay que INNOVAR, hay que permitir que nuestros hijos fracasen para que aprendan a levantarse, no lo digo yo, lo dice el padre de Batman. De lo contrario nuestro futuro como sociedad tiende a ir poco a poco hacia la introversión, la ansiedad, el estrés y la depresión. Este quizá no sea un post fresquito de como motivar a los millennials, de como manejarlos o siquiera de como entenderlos, pero creo que es un post necesario que muestra una de tantas realidades a las que se enfrenta esta generación tan maravillosa y a la vez tan apática. Pongamonos las pilas pues es el futuro lo que está en juego, y para los millennials que están leyendo esto, no cometamos los mismos errores que se han cometido con nosotros.

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