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Los diez mandamientos del facilitador

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José Vera

@DelegerenJose

 

 

Hace ya unos años que nos venimos dedicando a la facilitación entre otras muchas cosas. Desde entonces hemos impartido y hemos presenciado innumerables sesiones con grupos de lo más variopinto. Gracias a eso hemos podido corregir algunos errores dentro de nuestras metodologías y diagnosticado cuales son los 10 mandamientos del facilitador.

Este post no deja de ser una opinión más en este océano que es internet, y como tal no pretende iluminar la conciencia colectiva, sin embargo creo que puede aportar un granito de arena a la playa del conocimiento.

  1. Amarás la lectura sobre todas las cosas, mandamiento primero y fundamento general para la especie humana, sin curiosidad por aprender cosas nuevas y sin un hábito de lectura saludable es imposible hacerse experto de nada. Hoy día tristemente nos dejamos llevar por sistemas audiovisuales y creemos que por los medios de comunicación estamos cubiertos. Es en estos medios donde suelen aparecer los gurús con la verdad y nada más que la verdad, la cual si nos creemos a pies puntillas puede infoxicarnos. Leer nos hace sabios y nos proporciona la capacidad del pensamiento crítico, así que ¡Leed coño!
  2. No utilizarás las cartas en vano, aclaremos algo antes de entrar en materia, “las cartas” es una broma en clave interna que realmente se traduce en “los clichés”, cada maestrillo tiene su librillo se suele decir, pero no siempre el empleo de determinados clichés puede funcionar. Si bien es cierto que hay situaciones que lo propician, no debemos incurrir en el error de emplearlo arbitrariamente. Hay tiempo para todo y el empleo de “cartas comodín” puede restarnos valor como profesionales si algún participante ya ha presenciado el empleo de estas cartas en alguna sesión anterior.
  3. Santificarás los descansos, prerrogativa imprescindible, si bien es cierto que por timing muchas veces tenemos que comprimir las sesiones, respetar el descanso, incluso holgadamente es justo y necesario. El ser humano es capaz de mantener la atención durante 20 minutos máximo, a partir de ese minuto la atención decae y si no sabemos redirigirla, habremos perdido a nuestro público. Independientemente del descanso para el café o cigarrito, hay que saber gestionar bien nuestro tiempo. Una dinámica de corta duración relacionada con el tema a lo largo de un “chapazo” puede ser el descanso que los participantes necesitan para recuperarlos y volver a tener su atención plena. Por otro lado durante una sesión centrada en la acción en lugar de la teoría también requiere de un descanso en esta ocasión “teórico” (feedback), pero eso lo veremos más adelante.
  4. Honrarás a tu mentor y a tu mentora, más sabe el diablo por viejo que por diablo, ya sea mediante la lectura, por ser el becario o por una mentorización directa, esas personas son las responsables de que hoy tengas los conocimientos que antes eran una luz al final del tunel. Y son a esas personas a las que debes estar agradecido y seguir aprendiendo de ellas, pues seguramente se hayan cruzado con los mismos obstáculos que tú, o al menos se hayan enfrentado a algo parecido.
  5. No matarás, las ganas de participar de tu grupo. Antes hablábamos de la importancia de los descansos, pero igual de importante es saber adaptarte a tu público, por ejemplo, no es lo mismo tener que explicar los estilos de liderazgo a un grupo de jefes de empresa que a unos chavales de dieciocho años. Prepara tus sesiones con la cadencia y el vocabulario que mejor se adapte a tu grupo.
  6. No cometerás ausencia de feedback, parece algo baladí pero sin un feedback eficaz y contundente ante las posibles dudas del tema que se esté tratando. o una correcta extrapolación en una sesión de outdoor training pasando de la dinámica a ejemplos de la vida diaria, estamos cayendo en el peor de los errores. Una de las premisas que debería de tener el facilitador al inicio de la sesión es generar insights y para ello el feedback es nuestra más poderosa herramienta.
  7. No robarás, puede parecer una tontería y sin embargo no lo es. En muchas ocasiones vemos que diferentes facilitadores hacen exactamente lo mismo, esto puede ser por varios motivos, pueden haberse formado en el mismo lugar, pueden haber acudido a la misma fuente de información para preparar su sesión, o simplemente puede que uno haya copiado deliberadamente al otro. En todos los casos anteriores estamos “robando” en mayor o menor medida, al final tenemos que hacernos destacar sobre los demás, no perdamos de vista que los procesos facilitadores se cobran, pocos o ninguno lo hacen por amor al arte y si quieres llegar a la excelencia el único responsable eres tú. Copiar es relativamente sencillo, pero suele dar el cante (en ocasiones incluso cante jondo), sin embargo cuando todo nace desde las entrañas comienza la innovación, y en definitiva eso es lo que te hace diferente. Resumiendo, se creativo y deja de mirar lo que esté haciendo el de al lado, llegarás más lejos.
  8. No darás falsos testimonios ni mentiras, la gente no es tonta, es preferible que ante el desconocimiento, seas honesto y digas que no lo sabes. No es malo no saber algo, de hecho es incluso bueno, porque te hará buscar la respuesta y crecerás como profesional. Además puede que no sepas responderlo en el momento pero siempre puedes decir “ahora mismo no sabría responderte con el nivel de profundidad que necesitas, pero me informaré y te mandaré un correo en cuanto lo sepa”, no mientes, creces y por otro lado demuestras que sus dudas aunque no sepas satisfacerlas en ese momento, son importantes para ti.
  9. No consentirás pensamientos prejuiciosos, tarea complicada pues todos tenemos pequeñas islitas instaladas en nuestro cerebro con un saco de prejuicios, pero no debemos dejar que esto nos influencie. Habrá ocasiones en las que el grupo nos apasione, otras que nos sea indiferente y otras en las que no los soportemos, pero debemos de hacer bien nuestro trabajo y dar el máximo con todos y cada uno de los grupos.
  10. No codiciarás más de lo que das, todos tenemos un límite y tenemos una vez más que ser honestos, si en algún momento se nos escapa de las manos el control del grupo, ya sea por el número de personas, por el dominio de los temas a tratar o simplemente estamos saturados y abarcamos más de lo que podemos, hay que saber parar y delegar por eso es tan importante rodearte de un buen equipo, ya sea dentro de la organización o generando sinergías con otros facilitadores. No somos súper héroes, y podemos acabar padeciendo el conocido síndrome del Burnout.

Seguramente nos habremos dejado algún que otro mandamiento en mar abierto, pero después de mucho navegar creo que hemos llegado a buen puerto. Eso sí, como no podía ser de otra manera, los mandamientos están para romperlos y nosotros empezamos aquí faltando a nuestro Séptimo mandamiento, copieteando un poco al gran Groucho Marx…

Estos son nuestros Diez Mandamientos, pero si no les gusta tenemos otros.”

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