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Lo que Jumanji quería decirnos sobre malos hábitos en la empresa

Ana A. Villalvilla

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Jumanji nos lo estaba advirtiendo: algunos hábitos en la empresa son como una maldición. Nuestras costumbres se reflejan en el funcionamiento de una organización, tanto como los valores de esta acaban por afectarnos a nosotros como individuos. Pero no siempre podemos echar balones fuera, a veces, la culpa reside en uno mismo.

He aquí algunos ejemplos de errores que, según Forbes, casi todos hemos cometido, o que nuestra empresa puede estar cometiendo con nosotros, y que gracias a esta película ya no pasaremos por alto:

  1. De noche vuelan, es mejor huir.

Estos seres con alas no hacen reír.

Puede parecer una tontería, pero ese compañero constantemente malhumorado puede amargarte el camino al trabajo cada mañana. Y lo peor es que, habitualmente, su malestar termina cuando acaba su jornada, y eres tú el que se lleva el dolor de cabeza a casa. Ante estos seres, sin duda, es mejor huir.

Estar irascible no solo es desagradable para ti, sino extremadamente molesto para los que te rodean. Y además te deja en muy mal lugar. Tanto si eres tú el empleado tóxico, como si lo es tu compañero, cuenta hasta diez antes de reaccionar y no te dejes llevar por la exasperación.

  1. En la jungla vas a esperar

hasta un cinco o un ocho sacar.

O la idea equivocada de que quien sale el último de la oficina es quien más trabaja. No cumplir con los horarios establecidos no es bueno para nadie, además de ser una de las principales razones por las que acabamos odiando nuestro trabajo.

Por otra parte, que las empresas presupongan una cierta irresponsabilidad en sus trabajadores es tan nocivo como la falta de seguimiento por parte de los mandos. Que las jornadas se alarguen por prejuicios como el que comentamos, o por falta de planificación es innegablemente un gran fallo. Es imprescindible trabajar con fechas, y “a finales de mes” no es una fecha. Si no queremos vernos arrollados por jornadas interminables, plazos a los que no llegamos, o tareas mal asignadas, resolver esta cuestión es fundamental.

  1. Sus mordeduras dan picores,

estornudos o sudores.

Esto es lo que les ocurre a tus compañeros cada vez que pones una excusa para no hacer tu trabajo con eficiencia. Admite que has olvidado una de tus tareas, o que no sabes por donde empezar ese proyecto.

Si no quieres ser tan odioso como los mosquitos gigantes de Jumanji, no pierdas el tiempo inventando excusas o culpando al que tienes al lado y creando mal ambiente: ponte las alarmas que haga falta, se responsable y asume que así no engañas a nadie.

  1. Crecen más rápido que el bambú.

Cuidado, que ahora peligras tú.

Hoy en día, lo normal es asumir múltiples y variadas tareas en nuestro puesto de trabajo. Los perfiles capaces de gestionar un millón de actividades al mismo tiempo son clave, y a esto se le suma, habitualmente, lidiar con grandes dosis de incertidumbre. Pero sin una buena organización la productividad y la motivación pueden caer en picado.

Si tienes demasiadas tareas, y no paran de salir nuevas de debajo de las piedras, tal vez deberías hablar con tu jefe. Puede que falte personal, o puede que las responsabilidades no estén bien repartidas. Si tienes que hacerte cargo de ello y no hay por donde escapar, lo mejor es que hagas una pausa, ordenes todas tus ideas, y trates de centrarte solamente en una de ellas en cada momento.

  1. Un cazador de la selva oscura

te hace sentir como una criatura.

Aquí tú eres el cazador, y tus emails esa cuestión desagradable o incomprensible de la que todo el mundo habla. La comunicación es importante, no lo olvides.

Si tus emails se perciben como una amenaza, si nadie los entiende o si, simplemente, son demasiados, quizá deberías revisar el modo en que te comunicas.

Tan importante es saber pedir, como saber explicar, pero también distinguir algo realmente urgente de algo que no lo es. El email debería ser una herramienta, no una preocupación en sí misma.

  1. No es un trueno, es algo peor.

Quedarse quieto sería un error.

No es un trueno, es el pelota de tu compañero de trabajo. Y sí, es mucho peor.

Decir que sí a todo puede denotar una grave falta de compañerismo, por encima de la motivación y ganas de trabajar. Poner buena cara a todo lo que propone tu jefe, no sólo puede conducirte a situaciones absurdas y perjudicar tu imagen, sino que acabarás metiéndote en aquello que no te corresponde y dificultando el trabajo del resto de empleados. Por no hablar de la falta de debate constructivo…

Si lo que quieres es “aportar valor” a la empresa, demostrar personalidad puede llevarte mucho más lejos.

  1. Si metes la pata, no debes preocuparte.

Tenemos ocho para prestarte.

Creer que eres indispensable es tan peligroso como no ponerte en valor. Si constantemente limitas tu trabajo, ampliando las funciones de los demás y exigiéndoles resultados por encima de sus – y tus – posibilidades, acabarás estando fuera. El resto de trabajadores no deberían cubrir aquello de lo que tú no te responsabilizas. No abuses de su compromiso y, por favor, no abuses de los becarios.

“Esta tarea no me corresponde” es algo que hay que saber comunicar en determinados momentos, pero echar una mano cuando sea necesario hará que llegues a ser fundamental para el equipo.

  1. Ya falta poco para llegar,

pero ahora el suelo empieza a temblar.

En la película, la casa empieza a resquebrajarse por culpa de un gran terremoto. En tu caso, por un montón de interrupciones y reuniones innecesarias.

Desconcentrarte con frecuencia para hacerte consultas ilógicas o pedirte opinión en la toma de decisiones que podrían solventarse sin ti, así como para hacer “pequeños cambios” todo el tiempo, harán descender tu productividad, y pueden sacarte de quicio.

Deja el margen adecuado para este tipo de distracciones, y explica al resto del equipo la importancia del trabajo individual, antes de convocar la próxima reunión.

En conclusión, controla tu actitud, no seas negativo, esfuérzate por entender la cultura de la organización en que trabajas (y si es posible, por comunicar las posibles mejoras que observes en ella), busca tu espacio para trabajar de la mejor manera y, como probablemente todo esto sea imposible, no te dejes llevar por la ansiedad si quieres salir de la jungla.

 

One thought on “Lo que Jumanji quería decirnos sobre malos hábitos en la empresa”

  1. 1. Foix escriu: “Internet no pot ser una jungla de mercenaris de la mentida, de les trampes i dels pirates. 2. D”cord. Cal afegir: “Els tradicionals diaris de paper no poden ser una jungla de mercenaris de la mentida, de les trampes i dels pirates. 3. La jungla dels diaris de paper és més indecent i greu que la jungla d”internet

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