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Cine y Emprendimiento II

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José Vera

@DelegerenJose

 

 

 

 

Hace unos días hablábamos de Dallas Buyers Club y de Birdman como ejemplos de emprendimiento dentro del cine, o mejor dicho, de buen cine. Hoy volvemos a la carga con otras dos joyitas. Estas ciertamente son un tanto más comerciales. Superproducciones hollywoodienses que nada tienen que envidiar al cine más puro y cultureta con el que la critica alucina. En las de hoy vamos a hacer quizás menos hincapié dadas las similitudes con el post anterior y tampoco quiero aburrir con más de lo mismo, pues en el mundo del emprendimiento existe un sota-caballo-rey, de aquí te espero.

Marte (2015)

Puede que de las cuatro esta sea el mayor blockbuster. Y puede que no sea una película de culto, pero es igualmente buena. Mucha rabia me dan a mi los críticos cuando dejan de lado las superproducciones por el mero hecho de ser mainstream. Parece que para ser “cooltureta” solo puedes ver cine armenio subtitulado en chino mandarín.

Dejando las críticas a un lado viajamos a Marte, el planeta rojo, de la mano de Matt Damon. Sí, se lo que pensáis si no la habéis visto, otra película en la que hay que salvar al maldito Matty. Pero es un excelente ejemplo al igual que Dallas Buyers Club del proceso emprendedor por el que hay que pasar si queremos tener éxito. Aquí la premisa es básica, Mattito está solo y jodido. Su misión: sobrevivir en un entorno hostil, vamos, como cualquier emprendedor…

Para cumplir con su misión final define claramente cada uno de los objetivos que tiene que superar para mantenerse con vida, agua, comida y oxígeno son sus necesidades básicas, pero también hay que estar preparado para un objetivo a largo plazo, salir de ahí con vida. No quiero redundar en el asunto porque ya lo hemos visto anteriormente pero la película es en sí misma un proceso emprendedor, la creación del producto, la división de tareas para mejorar el rendimiento, pensamiento fuera de la caja que aporte creatividad al proceso, evaluación de riesgos y solución de errores cometidos son algunas de las claves que podemos observar en este largometraje del cual no sabemos que esperar a cada minuto que pasa, y es aquí donde más similitud encontramos con cualquier emprendedor. La gestión de la incertidumbre nunca es un plato de buen gusto, pero haciendo bien el trabajo y echando muuuuchas horas, saldremos adelante y volveremos a la tierra… O no, quién sabe…

La la land (2016)

Si ves esta obra maestra y no padeces a su fin el síndrome de Stendhal ¿qué tipo de persona eres? Bueno, perdona, no es mi intención insultarte pero… ¡Joder!¿¡¿Qué tipo de persona eres?!?

Opiniones aparte La la land (la ciudad de las estrellas) es quizás, de nuestra pequeña muestra de cuatro hasta la fecha, en la que mejor podemos ver la montaña rusa de emociones por las que pasa cualquier emprendedor, Ryan Gosling y Emma Stone son dos artistas, él es un músico de jazz que quiere montar su propio club. Ella es una actriz que busca hacerse un hueco en el saturado mundo hollywoodiense escribiendo sus propias obras. A lo largo de la historia veremos como los personajes van evolucionando (pivotando en jerga emprendedora) sus ideas y acaban haciendo grandes sacrificios por conseguir sus metas. Y comprobaremos que por muy supermanes que nos creamos, siempre necesitamos contar con alguien que crea en nuestra idea. Que para vender tenemos que saber relatar, que tenemos que saber superar la frustración y un largo etcétera que espero que disfrutéis tanto revisionandola o viéndola por primera vez.

De esta última pieza de relojería suiza no voy a dar más pistas ni hacer ningún spoiler, aunque creo que me he portado bien y no he abusado mucho… Ahora os toca a vosotros viajar por las lineas de estas dos maravillas, contemplándolas desde otra perspectiva. Y por cierto, si aun no has visto La la land ¡a que mierda estás esperando!

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